Tradicionalmente, las mujeres se ‘maquillaban’ para ponerse más bellas, atraer pareja y formar un hogar, una familia; ése era el objetivo, la finalidad de arreglarse estéticamente.
En estos últimos tiempos, parecen haber variado en algo, o en mucho, objetivos y finalidades, de gastar tanto dinero en ponerse competitivas, femeninamente.
Resuelto el problema de no tener que casarse para gozar de los profundos placeres de la reproducción-y burlándose de esta-, es decir en plena libertad o libertinaje sexual, el ‘maquillismo’, se orienta ahora, más allá de las razones tradicionales, a complacerse a si mismas y molestar a la competencia; todo ello llena los bolsillos de las industrias que producen medios para la belleza.
Después de todo, siempre se verá mejor, la fachada de una casa pintada o repintada, que sin nunca pintar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario