La ciencia, más
bien los descubrimientos científicos, nunca dejan de asombrar; muchas veces son
de utilidad, como un tractor agrícola, o máquinas para construir carreteras; o
nefastos como un tanques o un bombarderos; medicinas; o sustancias para las
guerras químicas de horror.
Si
rememoramos las clases de química en la escuela, recordaremos las baterías;
generadores de electricidad; pueden usarse los ácidos para producir energía
eléctrica, que se puede transformar en otras energías; como luz para los
faroles de los vehículos, o calor en el encendedor del viejo auto de papá.
El aspecto
científico es simple: el ácido cítrico del limón reacciona con el metal de
clavos introducidos ordenadamente en él; se capta y reúne el potencial, que se
hace saltar en una chispa que enciende un papel…y… ¡listo! . (Visitando You
Tube, con: “Hacer fuego con un limón”, podrán, los que no saben, informarse).
El constante
aumento de información científica en las culturas actuales, hacen prever continuos
descubrimientos; pero tal vez, no muchos humanos, teman siempre que tales descubrimientos
no sean usados para la convivencia en paz; para aliviar o resolver los
problemas de sobrevivencia de la humanidad toda; en respeto del humano por el
humano, más allá de más que razones, pasiones personales, de grupos, razas.
Ω

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