Para fortuna
de los peruanos, su territorio está formado por una geografía y climas que
entre otros beneficios, está el de ser potencialmente energético. Amplias
quebradas para reservorios; a grandes alturas, para el uso de la energía gravitacional
para generar electricidad; con precipitaciones acuosas, que inclusive se pierden
en el Pacifico, en órdenes de millones de metros cúbicos anuales; que no sólo
moverían turbinas, sino, lo más valioso: producción de alimentos para una
población que crece sin control.
Hay muchas
formas de producir energía eléctrica barata: medios eólicos; conversión de la
energía solar y otras, que no se excluyen con la más barata de todas en Perú:
la energía eléctrica, producida por las caídas de agua de alturas a escoger.
Esta
necesidad como objetivo, rebaza los periodos de los gobiernos, luego es de
responsabilidad del permanente Estado. La tecnología existe; países como Rusia
pueden construir todos los complejos hidroenergético con irrigaciones en las
costas; u otros países; incluyendo al propio Perú.
Los peruanos
pueden producir así, toda la energía requerida por la actual Sudamérica y la
futura; a menos que la cordillera se aplane y no vuelva a llover nunca; o lo
más grave: que los cerebros de los políticos, dicen estadistas en Perú, no se
les forme las ideas o no las entiendan.
Los proyectos deben ser responsabilidad del
Estado peruano, no de sus pasajeros gobiernos.
Ω

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